Los abanderados de la institución junto a las escuelas
invitadas hicieron su entrada, izando la bandera argentina que flameaba en lo
alto del mástil. Luego el ex director y maestro fundador Sr. Barrera Cortez
Rodolfo se dirigió al público con emotivas palabras:
“Busco un significado, en el diccionario de mi vida
docente, el significado de la palabra maestro y a través de los años vividos,
en las aulas, puedo decir, que fuimos la luz y el latir de corazones, de espíritus,
en las soledades inciertas de los campos, en la belleza de los valles, en las
piedras abruptas que nuestros pies acariciaban, en las tibias mañanas cuando el
sol doraba nuestros rostros de esperanzas y sueños, así empezamos nuestra tarea
con el caudal hermoso de nuestra juventud… con el abecedario, el día que
depositamos en cada corazón, en cada beso, queríamos ser el alfarero del niño
que aquí queda, del hombre para el mañana, de ese niño que nos entregaron a
nuestros brazos, que amamos y cuidamos como si fuera propio; ese significado
encontré, ser maestro es ser padre y madre, es ser el modelo perfeccionista de ese
material que sueña, piensa y ama”.
Posteriormente se prosiguió con el canto del Himno
Nacional Argentino, y las palabras de bienvenida por parte del director y
profesor Sr. Walter Roberto Domínguez:
La Patria está creciendo, las puertas para una mejor
calidad de vida se abren para estos pequeños felices, ya que no existe lugar
inhóspito para quienes quieren una provincia mejor.
A continuación el Licenciado Alejandro Molina, en
representación del área ruralidad y del Ministerio de Educación dirigió un mensaje
de felicitaciones a la escuela, a los docentes, directivos y alumnos:
“De parte del Sr. Ministro de Educación, Marcelo Amitrano,
felicidades a toda la comunidad educativa de este establecimiento, al personal
pasado y presente, porque esta celebración es una celebración del arte de
enseñar, de los artistas de la enseñanza, que son pocos en realidad, y son
elegidos porque este arte lo tienen los privilegiados.
Los antiguos decían que el acto de enseñar, era el acto
más cualificado que puede tener un ser humano, que es a lo más alto que puede
aspirar el ser humano, porque se está tocando las almas de otros seres humanos la
de los niños. Pero enseñar para que, enseñar para tener más dinero, enseñar
para solamente tener un saber más; para que enseñamos, para que enseñaron estos
artistas en esta institución, enseñaron para ser respetados, no; enseñan para
la vida, enseñan para ser felices. Todo maestro se propone eso, yo quiero
enseñarle a mi alumno a ser feliz y a ser pleno en esta vida, entonces
realmente es una gran celebración estos 100 años, 100 años del arte de enseñar,
gracias de parte del Ministerio de Educación”.
Además la ex directora y profesora Alicia Mattus otra de
las protagonistas de esta historia, dedicó unas hermosas palabras a sus alumnos
y la querida comunidad:
“Bienvenidos a esta, todavía mi escuela, todavía siento
esta emoción, de volver a este lugar que nos formó a muchos de nuestros colegas,
y especialmente yo, que llegué con la enseñanza teórica que nos da una
institución, pero realmente la enseñanza en el aula me la dieron mis alumnos, y
todos los padres de este lugar. Aquí me enseñaron que el arte de estar en el
aula, de tratar de transmitir algunos conocimientos, no es solo del maestro, es
de la vida, es de todos y cada uno de nosotros; también me enseñaron que es la
profesión en la que no hay alguien que este arriba y alguien que este abajo, la
educación es horizontal, aprendemos mientras enseñamos, enseñamos mientras
aprendemos.
Es hermoso saber que esta escuela cumple 100 años, que
fue traslada de Charlone, que queda al sur de la provincia de San Luis, en un
lugar también como este, un poco desértico, un poco seco, donde los pobladores
de aquella escuela tenían los mismos orígenes que todos aquí en la escuela Nº 360,
porque eran hijos de gente que se dedicaba a hachar leña, eran hijos de peones
rurales, y también tenían muchas dificultades en llegar hasta aquella escuela. Fue
difícil para todos los maestros estar en el aula, pero fue gratificante, porque
la entrega que uno debe hacer en la ruralidad, es muy distinta a la que hace en
el aula cuatro horas en la escuela de la ciudad, porque uno aquí está las 24
horas; entonces se nutre, aprende y se entrega.
Tengo tantas anécdotas, pero poco a poco se las iré contando
a cada uno de ustedes; lo que sí recuerdo es que la tarde aquella que llegue,
el 29 de abril del año 2008, me encontré con un par de vecinos que me abrían la
escuela y un perro que no me dejaba entrar; era la tarde, llegaron y me dejaron
con todo y se fueron por miedo a que yo inmediatamente regresara, pero ellos me
permitieron quedarme muchos años. Pero como la vida es así uno tiene que cerrar
ciclos pero de aquí me lleve todo, me lleve todo el amor, toda la comprensión y
espero haberles dejado algo, muchísimas gracias por invitarme”.
El valor de las cosas no está en el tiempo que duran sino
en la intensidad con que suceden por eso existen momentos inolvidables, cosas
inexplicables, personas incomparables por su participación, por sus aportes,
por su tiempo de vida donados, por su vocación.
Finalmente se retiran las banderas de ceremonia. Para dar
comienzo a la proyección de fotografías, actas y otros testimonios que quedaron
de la historia de la escuela; a la entrega de obsequios y medallas.
Breve
historia de la escuela
El director y profesor Walter Dominguez cuenta: “He
buscado información en las actas, de escuelas anteriores, de los habitantes de
la zona y básicamente de la comunidad de Lagunitas, que donde está la escuela
actualmente, para contarles que: La
escuela de Charlone, partido del Tala, del departamento La Capital, fue fundada
a instancia de los vecinos a fin de evitar el continuo saqueo de lo indígena y
estuvo bajo la dirección de la maestra Sra. Filomena Ontivero de Velazco, en
octubre de 1916, tiempo después se traslada a funcionar en préstamo por el ex presidente
de la Nación Don Hipolito Yrigoyen a la estancia de Charlone.
Según narran los libros de la historia, en vísperas de la
primavera del año 1979, un grupo de vecinos con deseos de una mejor calidad de
vida para sus hijos se reunieron para conseguir una escuela en su zona rural,
fue así que Don Guevara, Don Moyano, Don Gilberto, Don Escalante y otros
comenzaron a llevar adelante su sueño que se concreto 7 meses después. Consiguieron
un establecimiento de una casa vecina y lo acondicionaron para su buen
funcionamiento. El primer presidente de la cooperadora fue Don Guevara, así nace
la escuela con el Nº 230 que venia del paraje de Charlone y a un mes cambio su Nº
por 360, pero todo fue posible gracias a un maestro, a un gran maestro que
tenia la patria más grande en esta zona, estoy hablando del Sr. Barrera Cortez
Rodolfo”.